Dejar los sueños en visto

El fenómeno de dejar en visto es ya un clásico cultural de nuestra era. Por algo, las apps de mensajería han incluido una opción para evitar que el remitente sepa si su mensaje ha sido leído o no. 

Seguramente has dejado más de un mensaje en visto. Tal vez el recordatorio de una deuda que no puedes pagar aún. Quizá la invitación a una cita a la cual no quieres asistir. A veces, postergas la respuesta porque en el momento no la tienes o porque hay algo más que hacer. “Mañana lo contesto”. Otras tantas, no respondes por temor a adquirir un compromiso. ¿Te suena? 

El tema es que hay mensajes que nunca se contestan. Mensajes que se quedan en visto para siempre. Normalmente, se trata de los mensajes que nos generan cierta ansiedad. Hay un problema con esto: entre más tiempo pasan ahí, ignorados, más crece esa ansiedad. ¿Es demasiado tarde para contestar? ¿Aún valdrá la pena? ¿Qué pasa cuando vea en persona a quien lo envió y cómo mirarle a los ojos? Parálisis total. 

Algo así me pasa con los sueños. 

De un tiempo a acá, he notado que tengo acumulados muchos sueños que he dejado en visto. Tanto aquellos espontáneos, que llegan como una chispa de inspiración, como esos sueños profundos que han estado ahí siempre. Cuando deslizo mi pulgar por la pantalla de mis sueños, la famosa ansiedad comienza a invadirme. Un par de palomitas tras otro. Cero respuestas.

Desde luego, todos los seres humanos somos enterrados junto con sueños que nunca se cumplieron. Sería imposible realizar cada una de las ocurrencias y fantasías que germinan en nuestra mente. Pero una cosa es tener algunos sueños olvidados y otra muy distinta es ignorar la gran mayoría de ellos. 

Y es que a mí el solo hecho de tener sueños ya me genera una cierta ansiedad. Estoy consciente de que se trata de las secuelas de un estrés post traumático que no he logrado sacudirme. Hablo de un fantasma que me persigue como una sombra. La historia de mi vida,. Una que no me gusta mucho contar. 

Prohibido soñar

Miren esta cara. El rostro de la inocencia y la esperanza. 

Rumbo a Mali, en África occidental

En ese mismo viaje, durante el cual pretendía filmar mi primera serie web documental, rompí mi cámara en un absurdo descuido. Un extraordinario desliz al otro lado del mundo.

Un par de años después, tiré un disco duro que contenía mi primer largometraje y otros dos prometedores proyectos —desde luego, no tenía respaldo del material. Todo se perdió. Hasta la fecha, me cuesta interactuar con cualquiera de las personas involucradas en estos proyectos.

Dos años más tarde: durante el rodaje de un emocionante proyecto, una cámara nuevecita se estropea por una imprudencia técnica. 100% mi responsabilidad. No podía creer que lo hubiera hecho otra vez.

En algún punto de este camino, perdí la confianza en mí mismo. Y, en ese proceso, dejé de permitirme soñar. Desde entonces, cuando un sueño aparece en mi pantalla, ansiosamente lo dejo en visto. Porque es más fácil hacer como que no están ahí que intentar recuperar la confianza necesaria para realizarlos. 

Pero esto, desde luego, es insostenible. No puedo evitar encontrar esos mensajes en visto todos los días, acumulándose uno tras otro. Lentamente, he llegado a la conclusión de que prefiero dar pasos, por pequeños que sean, que ignorar los mensajes para siempre. Porque sé que un día, cuando sea viejo, me toparé con un espejo. Y tendré que mirarme a los ojos. Y no podré con la culpabilidad de haber dejado todos mis sueños en visto

Un pie tras otro pie, sin correr, paso a paso

Este blog, de hecho, es uno de esos pasos pequeños. No es perfecto, no luce como yo quisiera, ni tiene todo lo que me gustaría, pero es algo. Es un paso hacia cumplir un sueño y es mucho mejor que la parálisis total. 

¿Cuántos sueños has dejado en visto? Y, ¿hasta cuándo quieres dejarlos así? ¿Cuánta ansiedad más estás dispuest@ a acumular?

Nadie más que tú puede responder a estas preguntas, pero toma como referencia lo siguiente: así haya pasado un día, un mes o un año, responder un mensaje ignorado siempre va a quitar un peso enorme de tu espalda. Tal vez no salga nada de ello, tal vez sí. Lo importante será que no quedó en ti. 

Abraham B.R.

5 comentarios sobre “Dejar los sueños en visto

  1. Que bueno escucharte, Abraham! Me pasa lo mismo….. la ventaja es que tu eres mucho más joven y ya iniciaste…… dime si podemos ayudar de alguna manera.

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  2. Leyéndote, me doy cuenta que tengo muchos sueños “en visto” y que tengo que agarrar valor (o seguir aún con miedos), organizar mis ideas y prioridades para poder cumplirlos. Gracias por la sacudida que me diste con estas palabras✌️

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