Querido Narán (carta a mi hijo de 4 años)

Ahora mismo, quiero recordar la fascinación con la que miras una avioneta mientras despega. Es la misma fascinación con la que yo miro tu imaginación despegar, como un jet cargado de posibilidades que apenas levanta el vuelo para lo que tiene toda la pinta de ser una épica aventura.


Quédate en el viaje

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